El tofu es un ingrediente cada vez más popular en las cocinas de todo el mundo, pero muchas personas aún se preguntan exactamente qué es y por qué deberías considerarlo en tu alimentación. El tofu es un alimento de origen chino elaborado a partir de leche de soja coagulada y prensada en bloques sólidos, similar al proceso de fabricación del queso tradicional. Su textura firme y color blanco crema lo hacen reconocible, aunque su verdadero valor va mucho más allá de su apariencia.

Este producto vegetal tiene una historia milenaria que se remonta a la dinastía Han china hace aproximadamente 2000 años. Desde entonces, se ha convertido en un componente fundamental de la cocina asiática y ha ganado relevancia internacional, especialmente entre quienes buscan fuentes alternativas de proteína de alta calidad.

Qué es el tofu y cómo se elabora

El tofu es un alimento de origen vegetal elaborado a partir de semillas de soja, agua y un coagulante. Este producto, conocido también como queso de soja, se obtiene mediante un proceso similar al de la fabricación de quesos lácteos, donde la leche de soja se cuaja y prensa para formar bloques sólidos de diferentes texturas.

Ingredientes y proceso de producción

El proceso comienza con semillas de soja remojadas en agua durante varias horas. Después del remojo, se muelen y se cocinan para obtener la leche de soja, que es la base líquida del tofu.

Para transformar esta leche en tofu, necesitas añadir un coagulante. Los coagulantes más comunes son el sulfato de calcio (yeso), el cloruro de magnesio (nigari) y el cloruro de calcio. El sulfato de calcio es el método tradicional chino y produce un tofu tierno con textura ligeramente quebradiza.

Una vez añadido el coagulante, la leche de soja se separa en cuajada de soja y suero. La cuajada se recoge y se coloca en moldes rectangulares donde se prensa para eliminar el exceso de líquido. El tiempo y la presión del prensado determinan la textura final del producto.

Diferentes tipos y texturas de tofu

El tofu sedoso o tofu kinu (seda en japonés) tiene una textura muy suave y delicada. Este tipo apenas se prensa, conservando mucho líquido en su interior. Es ideal para sopas, batidos y postres.

El tofu firme o tofu momen presenta una textura más compacta y resistente. Se somete a un prensado más intenso, lo que lo hace perfecto para salteados, marinados y preparaciones a la parrilla.

También encuentras tofu blando o tofu suave, que está en un punto intermedio entre el sedoso y el firme. El tofu fresco debe consumirse rápidamente, mientras que el tofu procesado incluye variedades como el tofu fermentado, el tofu crujiente (frito) y el tofu marinado con diferentes especias.

Origen e historia en la cocina asiática

La leyenda atribuye la invención del tofu al príncipe chino Liu An entre 179 y 122 a.C., aunque existen varias teorías sobre su origen. Lo que sí está documentado es que el tofu se popularizó en China durante la dinastía Song (960-1279).

Los monjes budistas zen introdujeron el tofu en Japón durante el periodo Nara (siglos VII-VIII), llamándolo inicialmente «cuajada china». La expansión del budismo facilitó su difusión por Asia, ya que servía como fuente proteica en dietas vegetarianas.

En la cocina china, el tofu es fundamental desde hace más de 2000 años. La cocina japonesa desarrolló sus propias variedades y técnicas, documentando 100 recetas en el libro Tofu Hyakuchin de 1782. Corea y Vietnam adoptaron el tofu entre los siglos X y XI, integrándolo en sus tradiciones culinarias locales.

Propiedades nutricionales y beneficios del tofu

El tofu destaca por su excepcional perfil nutricional que combina proteínas de alta calidad con minerales esenciales y compuestos bioactivos, mientras mantiene un contenido calórico moderado y ofrece ventajas para la salud cardiovascular y ósea.

Proteínas vegetales y aminoácidos esenciales

El tofu te proporciona entre 8 y 20 gramos de proteína por cada 100 gramos, dependiendo de su firmeza. Esta proteína vegetal contiene todos los aminoácidos esenciales que tu cuerpo necesita, lo que la convierte en una opción completa para vegetarianos y veganos.

La calidad de las proteínas del tofu rivaliza con la de origen animal, pero sin las grasas saturadas ni el colesterol que estas suelen aportar. Tu organismo asimila estas proteínas vegetales eficientemente gracias a su excelente combinación de aminoácidos.

Para quienes siguen una dieta vegetariana o vegana, el tofu representa una fuente fundamental de proteína que facilita alcanzar los requerimientos diarios. Este alto contenido proteico lo hace ideal para mantener y desarrollar masa muscular.

Vitaminas, minerales y valor nutricional

Una porción habitual de tofu cubre aproximadamente un tercio de tus necesidades diarias de calcio y hierro. También te aporta el 10% de los requerimientos de fósforo y magnesio, minerales esenciales para múltiples funciones corporales.

El tofu te proporciona vitaminas del grupo B, especialmente B1, fundamentales para el funcionamiento óptimo de tu sistema nervioso. Además, incorpora selenio, un mineral con propiedades antioxidantes.

Las propiedades del tofu incluyen ser bajo en calorías (aproximadamente 76 kcal por 100 g), bajo en grasas saturadas y sin lactosa. Su contenido de grasas saludables, incluida la lecitina, ayuda a controlar el colesterol en tu organismo.

Beneficios para la salud cardiovascular y ósea

Las isoflavonas presentes en el tofu (aproximadamente 300 mg por 100 g) actúan como fitoestrógenos que modulan tu estado hormonal. Estos compuestos te ayudan a prevenir los síntomas de la menopausia, incluyendo sofocos y cambios de humor.

Consumir 25 gramos de proteína de soja diariamente contribuye a reducir el colesterol y prevenir cardiopatías. Los estudios demuestran que las personas que consumen tofu regularmente sufren un 30% menos de osteoporosis.

Las propiedades antioxidantes del tofu, combinadas con su fibra y ácidos grasos insaturados, fortalecen tu salud cardiovascular. Los fitoestrógenos también te protegen contra ciertos tipos de cáncer relacionados con desequilibrios hormonales.

El tofu te ayuda a mantener niveles estables de glucosa, siendo particularmente beneficioso si eres diabético. Sus beneficios para la salud ósea se extienden más allá de su contenido de calcio, gracias a la acción de las isoflavonas en tu sistema esquelético.

Adaptabilidad culinaria y sostenibilidad

La textura esponjosa del tofu absorbe fácilmente aromas y sabores, permitiéndote utilizarlo tanto en platos salados como dulces. Puedes prepararlo a la plancha, frito, rebozado, o incorporarlo en batidos y postres.

El tofu firme funciona excelente cortado en rebanadas o tacos, mientras que la variedad sedosa te permite preparar purés, salsas y patés. Su sabor neutro se complementa perfectamente con especias orientales y hierbas mediterráneas.

La producción de tofu genera menores costes económicos y ambientales comparada con la carne, contribuyendo a la sostenibilidad alimentaria. Este alimento saludable te permite mantener una alimentación equilibrada mientras reduces tu impacto ambiental.

Para conservarlo adecuadamente, mantén el tofu en la nevera dentro de un recipiente cerrado, sumergido en agua mineral que debes renovar diariamente. Esta práctica garantiza que aproveches al máximo sus propiedades durante varios días.