El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para el sector de la hostelería que se enfrenta a un consumidor más exigente, menos fiel, más consciente del precio y cada vez más distante de los códigos tradicionales del sector.
En este contexto Veintemillas, estudio especializado en branding, comunicación y estrategia para el sector gastronómico, recoge en su Informe de Tendencias 2026 las diez grandes tendencias que ya están impactando en el mercado hostelero y que definirán la competitividad de las marcas a lo largo del nuevo año.
1. Cocina sin local tradicional: las ghost kitchens y dark-bars se abren paso
La hostelería entra en la era del negocio sin sala: modelos optimizados para operar sin espacio de consumo y con máxima eficiencia.
Aunque tuvieron su auge durante la pandemia y posteriormente cayeron en desuso, la presión de los costes fijos (alquiler, personal) y el crecimiento sostenido del delivery han acelerado en 2026 la adopción de conceptos sin sala: cocinas fantasma, barras de café robotizadas y dark-bars centradas exclusivamente en el take-away.

«Este modelo permite abrir más rápido, reducir inversión inicial y adaptarse con agilidad a cambios geopolíticos o fluctuaciones de demanda sin depender del tráfico físico del local», señala el estudio. Para bares y cafeterías, implica convertir el espacio en un micro-hub de entrega, aprovechar cocinas compartidas y operar varias marcas desde una sola infraestructura.
2 Tecnología de servicio y front-of-house: pagos sin contacto, IA y personalización
La tecnología pasa a ser el nuevo front-of-house: el servicio digital se convierte en el eje de la experiencia. Y en cafés, bares y restaurantes, la experiencia del cliente se redefine mediante kioscos de auto-pedido, apps de fidelización que recomiendan platos, pagos sin contacto e inteligencia artificial para personalizar y hacer upselling.
En 2026 estos elementos dejarán de ser un valor añadido y se convertirán en estándar competitivo: reducirán tiempos de espera, elevarán el ticket medio y liberarán al personal para tareas de mayor valor humano. Veremos bares con tablets en mesa, cafeterías que ajustan la bebida al perfil del cliente y restaurantes que utilizarán IA para prever demanda y optimizar turnos.
3. Sostenibilidad real en cafés/bares/ restaurantes: del discurso al dato
La sostenibilidad se vuelve auditable: la hostelería debe demostrar con datos lo que antes sólo comunicaba. Los consumidores exigen transparencia en cafés, bares y restaurantes: conocer la huella de carbono, origen de ingredientes, niveles de desperdicio alimentario. «En 2026, los locales que sólo promocionen sin medir serán señalados», señala el estudio.
Tanto cadenas como negocios independientes incorporarán métricas de consumo de agua y energía, embalajes compostables, menús diseñados para minimizar residuos y un nivel de comunicación mucho más explícito hacia el cliente. Ejemplos reales: cafés que mostrarán el CO2 de cada bebida, bares que garantizarán el reciclaje del 100 % de sus envases o restaurantes que publicarán sus KPI de desperdicio.
4. Alimentación funcional y bienestar en el plato: comer para sentirse bien
La alimentación se convierte en declaración de bienestar: comer sano pasa a ser una forma de posicionamiento social.
En 2026, la hostelería asumirá que comer es también una forma de cuidarse: los clientes buscan platos que aporten bienestar físico, digestivo y mental. La tendencia de la feel-good food (comida que sienta bien y que “dice algo” de quien la consume) se consolidará en cartas que incorporen ingredientes naturales, proteínas vegetales, prebióticos, fermentados o adaptógenos.

Bares, cafeterías y restaurantes integrarán estos superalimentos sin renunciar al placer ni a la estética del plato, porque la elección de dónde y qué se come seguirá actuando como marcador social: alimentarse de forma saludable comunicará valores, estilo de vida y nivel de conciencia.
La oportunidad para el sector estará en ofrecer opciones saludables que sean accesibles, atractivas y compatibles con un ticket asumible, democratizando una tendencia que ya no pertenecerá solo a nichos urbanos o de alto poder adquisitivo.
5. Menos alcohol, más experiencia: el auge del “sober curiosity” y la coctelería 0,0
El movimiento “low & no alcohol” ha pasado de moda puntual a fenómeno global.
En 2026, bares y restaurantes amplían su oferta sin alcohol: cócteles 0,0 % con botánicos, cervezas craft sin graduación y vinos desalcoholizados de nueva generación. El consumidor busca socializar sin perder control ni placer, y las marcas responden con innovación sensorial.

Esta tendencia refleja un cambio cultural: la sobriedad se asocia a bienestar, no a privación. Para la hostelería, supone ampliar públicos (conductores, deportistas, embarazadas, millennials) y rentabilizar una categoría premium.
6. Proximidad y producto local: del kilómetro 0 al relato de territorio
La crisis climática, los aranceles y la volatilidad de la cadena de suministro impulsan la vuelta al origen.
En 2026 los restaurantes priorizarán el producto local, de temporada y trazable. La narrativa del territorio se convierte en argumento gastronómico y de marca: conocer al productor, cocinar lo inmediato y comunicarlo al cliente. Los comensales ya no solo valoran el sabor, sino la historia y el impacto positivo. Para el hostelero, supone crear alianzas con agricultores y artesanos, reducir transporte y estabilizar costes.
7. Digitalización inteligente del back-of-house: gestión, predicción y eficiencia en cocina
En 2026, la verdadera revolución tecnológica en hostelería no estará en la sala, sino en la trastienda.
Restaurantes y cafeterías incorporarán sistemas inteligentes para prever demanda, reducir desperdicio, ajustar compras y optimizar turnos. La digitalización del back-of-house permite evitar roturas de stock, gestionar inventarios en tiempo real y anticipar picos de afluencia.

La IA ayuda a planificar menús, prever pedidos y reducir costes de personal y materia prima. La eficiencia operativa se convierte en un diferenciador clave frente a la competencia, sobre todo en un contexto de inflación en alimentos y salarios crecientes. «Los negocios que adopten estas herramientas mejoran márgenes y constancia en el servicio», señala el estudio..
8. Experiencias inmersivas: la gastronomía como espectáculo sensorial
En 2026, los restaurantes continuarán buscando diferenciarse creando experiencias inmersivas que mezclan gastronomía, tecnología, arte y puesta en escena.
La comida dejará de ser sólo un alimento para convertirse en narrativa: luces inteligentes, sonido envolvente, proyección 3D, platos interactivos y espacios que cambiarán según temporada o menú.

La experiencia se viraliza en redes, generando reservas sin depender del precio. La hostelería crea “momentos Instagrameables” que atraen a públicos jóvenes y convierten cada visita en evento. Esta tendencia acelera el cruce entre restauración, entretenimiento y diseño.
9. Sostenibilidad social: salarios dignos, proveedores éticos y comunidad
La sostenibilidad en 2026 ya no se limitará al medio ambiente: el consumidor exige, además, responsabilidad social.
Los restaurantes que cuidan su relación con el personal y proveedores atraen más talento y clientes. El enfoque incluye salarios dignos, igualdad de oportunidades, acuerdos justos con productores locales, formación continua y políticas de bienestar laboral.
El público premia a los locales que promueven empleo estable, transparencia salarial o prácticas inclusivas. También crecen los modelos que devuelven valor a la comunidad: donación de excedentes, descuentos solidarios o comidas comunitarias. La hostelería se vuelve un agente social.
10. La nueva cultura del café: cafés de especialidad, microtostadores y ritual
La cultura del café continúa con su expansión global: los consumidores buscan calidad, origen, trazabilidad y ritual. Los cafés de especialidad se convierten en lugares de experiencia, no sólo de consumo.

En 2026, la tercera ola del café incorporará microtostadores locales, métodos filtrados, espresso de precisión y bebidas funcionales (proteína, adaptógenos, cold brew vitamínico). Los cafés se transforman en espacios culturales: talleres, catas, música y comunidad.
Esta tendencia impacta también a bares, que incorporan café premium para aumentar ticket medio y atraer nuevos públicos.
En este contexto hostelero, “2026 no va de hacer más ruido, sino de tener algo claro que decir. Las marcas que no revisen su relato, su propuesta y su relación con el consumidor lo van a tener cada vez más difícil”, explica David Arrieta, fundador y director de Veintemillas.