/p>Un restaurante emblemático en la Comunidad de Madrid es Casa Carola, templo indiscutible del cocido madrileño y el único en España que lleva 15 años ofreciendo exclusivamente este contundente plato de cuchara en su carta. El éxito de sus garbanzos radica, entre otras cosas, en que son cultivados por la propia familia Rivero, la propietaria, en sus huertos de Cabañas de Polendos (Segovia).
La taberna Casa Carola de la calle Padilla, en Madrid
La taberna Casa Carola de la calle Padilla, en Madrid

 Hay dos tabernas  Casa Carola en Madrid (Padilla, 54, la primera, y la de Víctor Andrés Belaunde, 6 – semiesquina Serrano 215-) que han cumplido 15 años sirviendo, como menú único, el tradicional cocido madrileño.
Parece que fue ayer cuando Carola Navarro se sentó en una mesa con Jaime Rivero y pronunció la frase que les cambiaría la vida: “con tu coco y mis manos coge un local y triunfamos”. Y se pusieron manos a la obra.
Carola y su equipo, preparando cocido
Carola y su equipo, preparando cocido

Desde entonces, más de 250.000 personas han disfrutado en estos 15 años, de los sabrosos garbanzos, “piripis” para los castizos, cosechados con familiar cuidado en los huertos de Cabañas de Polendos (Segovia), y cocinados con paciencia y mimo
Primero fue el local de Padilla, luego el de Víctor Andrés Belaunde y ahora, cumplido el natural relevo generacional, son los hijos de Jaime Rivero los que, con el mismo amor y dedicación que su padre, han asumido la gestión y dirección de ambos negocios.
Casa Carola cumple todos los protocolos de la tradicional y sencilla casa de comidas madrileña. Un babero, regalo de la casa, permite disfrutar con calma de la deliciosa sopa y los tres sucesivos vuelcos que, como mandan los cánones, componen los inigualables garbanzos segovianos de la casa.
Los garbanzos se acompañan de piparras, cebolletas y salsa de tomate con comino, ajo y orégano; una fuente de verduras con patatas nuevas y finalmente las carnes, con todos los «sacramentos»: morcilla casera, chorizo de sarta, huesos de caña, tocino ibérico, carnes de añojo y pollo y las sabrosas puntas de jamón, servidos al centro de la mesa, para que cada cual disfrute más y mejor de lo que le apetezca.
El cocido se sirve con la sopa y los sucesivos tres vuelcos, como manda la tradición
El cocido se sirve con la sopa y los sucesivos tres vuelcos, como manda la tradición

Una copa de cava, una croqueta casera, postre casero, café y chupito de licor completan el menú sano y suculento de Casa Carola a un precio cerrado (IVA incluido) de 29€ por comensal y que puede degustarse en los dos establecimientos todos los mediodías y, en Padilla, las noches de viernes y sábados.
Para regar tanta comida, los comensales podrán disfrutar de una interesante relación de vinos, elegidos por José Peñín y a precio muy razonable.
En definitiva, un establecimiento de los de «toda la vida» que además dar de comer bien transmite al comensal el calor de hogar, el gusto por la sencillez, los valores tradicionales del comedor familiar.
En ambos locales preparan el cocido madrileño para llevar, perfectamente envasado, para degustar en casa.