Para un establecimiento hotelero garantizar el aislamiento térmico y acústico es clave no sólo desde el punto de vista del confort del huésped, sino también para lograr la máxima eficiencia energética, algo fundamental en el actual contexto económico. ¿Es posible conjugar ambos factores? De ello nos habla Nicolás Bermejo Presa, responsable de Departamento técnico y Prescripción de la firma Isover Saint-Gobain Cristalería, en este artículo.

Una de las principales fuentes de riqueza de nuestro país es la industria del turismo, la cual representa un gran porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB), generando además una gran cantidad de empleos y utilizando una gran cantidad de recursos energéticos, por lo que un adecuado sistema de aislamiento en los cerramientos de los recintos hoteleros será fundamental para alcanzar los niveles de eficiencia energética y rentabilidad en los mismos.
El consumo energético de este tipo de centros depende en gran medida de su tipología, por lo que el proyectista se verá obligado a realizar una perfecta adecuación de su proyecto a los estándares requeridos en cada caso particular.
Desde el punto de vista del aislamiento térmico y acústico en cualquier recinto de este tipo, el sistema de cerramientos de la fachada es uno de los puntos claves a tener en cuenta, puesto que es la superficie por la que más transmisión de calor o frío se produce y la principal barrera de protección contra el ruido externo.

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Un adecuado diseño de esta parte de un hotel será fundamental a la hora de conseguir un establecimiento cuya demanda energética sea lo más reducida posible y además permita dotar a los usuarios de un adecuado confort interior.
En un contexto internacional de crisis económica, en el que la energía sigue aumentando su coste y en el que no se ha resuelto el problema medioambiental de las emisiones de gases de efecto invernadero, se publica la directiva europea 2010/31/UE, Eficiencia energética en edificios, según la cual todos los estados miembros deberán de tomar medidas encaminadas para que a partir de 2020 los edificios de nueva planta tengan un consumo de energía casi nulo.
El concepto Multi-Confort de Isover o de edificaciones de bajo consumo energético, permite ahorros energéticos de hasta un 90% gracias al funcionamiento térmico excelente de la envolvente del edificio, posibilitando así adelantarse a los desafíos de la nueva directiva.

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Es necesario tener en cuenta que dentro de los gastos de explotación de este tipo de centros, los energéticos representan uno de los mayores porcentajes. Un adecuado aislamiento basado en los conceptos anteriores permitirá reducir en hasta un 90% la factura energética asociada a la explotación de este tipo de edificios en la que la envolvente del edificio tiene un papel fundamental.

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Hoteles: cuestión de confort
Los hoteles nos ofrecen un hogar fuera de nuestras casas, por eso esperamos de estos que dispongan de las mismas o mejores comodidades que esperamos de la nuestra propia.
Foto-4El confort térmico y acústico en este tipo de centros es fundamental e inherente a su propia actividad. Solo podremos esperar un resultado óptimo si el aislamiento térmico y acústico lo hemos planificado e integrado en las primeras fases de un proyecto.
En nuestro esfuerzo por controlar el ruido o los aspectos térmicos cada detalle cuenta y es capaz de influir positivamente en los niveles finales esperados.
Invertir una parte del tiempo para el diseño del aislamiento térmico y acústico en un nuevo proyecto permite obtener un confort térmico y acústico a largo plazo. Un aislamiento eficiente, bien diseñado y bien instalado permite disfrutar de sus beneficios durante toda la vida útil del edificio.
Entre dos habitaciones de un hotel el ruido se trasmite fundamentalmente a través de los elementos de separación, es decir, a través de paredes, suelos, etc. Para evaluar la calidad de un aislamiento acústico entre dos recintos contiguos se han de tener en cuenta todos los caminos posibles de transmisión.
El aislamiento acústico obtenido en un recinto es el reflejado en el indicador estandarizado DnT,A, (diferencia de niveles estandarizada, ponderada A, entre recintos interiores, dBA). No obstante, las soluciones son testadas bajo condiciones de laboratorio donde esta reducción del nivel sonoro se expresa por RA (índice global de reducción acústica de un elemento ponderado A, dBA). Un valor más alto de DnT,A significa más aislamiento acústico, mas silencio.
En la tabla siguiente se muestra la relación entre el anterior indicador y la percepción del sonido entre dos habitaciones de un hotel:

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En este tipo de recintos, para conseguir garantizar un confort acústico adecuado, se recomienda la instalación de sistemas verificados y ensayados con un control muy exhaustivo durante su ejecución. En estos casos, y sin olvidarnos del aislamiento del resto de elementos (suelos, fachadas, etc) para construir un tabique de separación interior entre habitaciones se puede utilizar una solución basada en una estructura con placas de yeso laminado Placo y de entramado autoportanete metálico rellena completamente con lana mineral Isover para conseguir una adecuada clase de confort acústico:

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Restaurantes y salas de reuniones
Este tipo de recintos deben de ser tratados como recintos protegidos, y además deberán de estar acondicionados acústicamente con el objetivo de garantizar la inteligilibilidad de la palabra, de tal forma que el tiempo de reverberación no exceda de 0.7s en el caso de salas vacías o 0.5s en el caso de salas con butacas fijas.
En estos casos será necesario disponer de materiales absorbentes acústicos en base a lanas minerales con altos valores del coeficiente de absorción acústica alpha sabine en toda la superficie del techo, siendo las paredes también elementos con gran capacidad de absorción acústica.
Acondicionar acústicamente este tipo de locales es un aspecto clave e inherente a este tipo de centros, ya que de los contrario la reverberación del sonido será una fuente muy importante de falta de confort para los usuarios.
En una sala de reuniones o en el restaurante, las ondas emitidas por una fuente sonora que se reciben directa e indirectamente chocan con las superficies que limitan la sala, dando lugar a ondas reflejadas, las cuales a su vez se reflejan nuevamente, repitiéndose este fenómeno una o varias veces hasta que finalmente es percibido por el receptor.
La presión acústica que existe en un punto determinado del recinto y que podemos percibir después de haberse producido varias reflexiones del sonido, es la resultante de las presiones de las ondas emitidas en distintos momentos y que en el instante de la observación se cruzan en el punto considerado.
Dicho de otro modo, la presión en dicho punto es el resultado de la presión del campo directo (ondas que se han propagado desde la fuente sin chocar) y del campo reverberado (ondas que han chocado una o varias veces contra las superficies que limitan el local), por lo que el nivel es mayor, dando lugar al fenómeno de reverberación.
Para minimizar este efecto, será necesario colocar materiales absorbentes acústicos en todo el recinto, sobre todo en techos:

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Y determinar el tiempo de reverberación mediante la ecuación de Sabine para garantizar que este parámetro se encuentra dentro de los límites especificados mediante la expresión:

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