Detrás del éxito de muchas barras no hay más que un secreto: el producto. La materia prima de alta calidad requiere una mínima intervención para garantizar una feliz experiencia gastronómica. He aquí un ejemplo perfecto: dos recetas deliciosamente simples realizadas con una lata de ventresca Frinsa, capaces de cautivar al paladar más gourmet, y que pueden inspirar a muchos gastrobares, incluso sin cocina.

¿Qué se puede hacer con una lata de ventresca? Creaciones geniales en su sencillez, como estas dos recetas creadas por dos grandes cocineros, Pepe Solla y Juanjo López, elaboradas con ventresca Frinsa.

1. Ventresca de bonito y “greentallarín”, por Pepe Solla

Ventresca sobre tallarines de calabacín
Una tapa o entrante perfecto

Ingredientes:
1 lata de ventresca de bonito en aceite de oliva.
Albahaca.
Piñones tostados.
Ajo.
Aceite de oliva.
1 calabacín fresco.
Preparación:
Abrir y escurrir la ventresca.
Hacer un pesto con la albahaca, los piñones tostados, el ajo y el aceite de oliva, triturando los ingredientes. Dar punto de sal, colar y reservar.
Con la ayuda de una mandolina, hacer “tallarines” de calabacín, blanquear un par de segundos y reservar.
Presentación:
Aliñar el “greentallarín” con el aceite de la ventresca, un poco de sal y pimienta recién molida.
Poner un poco de pesto en el fondo de un plato; sobre éste los tallarines verdes, y terminar con la ventresca de bonito.
Acompañar con unos brotes de albahaca y unos piñones tostados.
 

2. Tomate con ventresca y cebolleta, por Juanjo López

Tomate relleno de ventresca
Sencillísimo, delicioso y visualmente muy atractivo

Ingredientes:
1 lata de ventresca de bonito en aceite de oliva.
1 tomate maduro.
1 cebolleta.
Sal en escamas.
Aceite de oliva virgen extra.
Preparación:
Vaciar el tomate y rellenarlo con lascas de ventresca y finas láminas de cebolleta, que cortaremos longitudinalmente.
Aderezar con sal en escamas y aceite de oliva virgen extra.
 
La ventresca Frinsa
La ventresca es la parte más jugosa, sabrosa y delicada del bonito. Se trata de una pieza situada en la parte inferior del pez que ofrece un sabor más fino, delicado y untuoso.
La ventresca Frinsa procede de un  bonito fresco capturado durante la Costera del Cantábrico. Toda una exquisitez perfecta para tomarla sola o como ingrediente principal de infinidad de platos, que ofrece infinitas posibilidades a bares y restaurantes. Y nutricionalmente es una fuente natural de Omega3, rica en proteínas  y baja en grasas saturadas.