Oneca, uva blanca histórica de Navarra recuperada después de décadas y convertida por las bodegas Príncipe de Viana en uno de sus proyectos más especiales, afronta su segunda añada tras una campaña excepcional y una vendimia adelantada. El resultado va a ser un vino muy especial, con mayor persistencia en boca, más cuerpo y elegancia.
En Bodegas Príncipe de Viana la vendimia comenzó en la madrugada del 11 de agosto, unos quince días antes de lo que tradicionalmente se consideraba habitual.
Las elevadas temperaturas y la falta de precipitaciones durante buena parte de la primavera y el verano han acelerado el ciclo de la vid, obligando a la bodega a intensificar el seguimiento parcela a parcela y agilizar al máximo la recogida y la entrada de la uva, apostando por la vendimia nocturna.

Oneca, una antigua variedad ante un nuevo clima
Y en mitad de una vendimia que habla inevitablemente de adaptación aparece una de las variedades más singulares del viñedo navarro: Oneca.
Durante décadas permaneció prácticamente inadvertida hasta que el trabajo de investigación y recuperación varietal permitió devolverle un nombre y un lugar en el viñedo. Príncipe de Viana asumió después el reto de llevar esa recuperación hasta la copa, elaborando un vino que permitiera descubrir por primera vez la personalidad de esta singular variedad blanca.
Esta uva histórica navarra, recuperada después de décadas y convertida por la bodega en uno de sus proyectos más especiales, afronta ahora su segunda elaboración.
Su regreso al viñedo representa una curiosa paradoja: una variedad del pasado que empieza a mostrar qué puede aportar al vino del futuro. En un año climáticamente exigente como 2026, su comportamiento está resultando especialmente interesante.
«Hemos visto un muy buen comportamiento del viñedo«, explica Pablo Pávez, director de Enología y Viticultura de Bodegas Príncipe de Viana. El vino se encuentra todavía en proceso de elaboración, pero las primeras sensaciones apuntan a una buena concentración de fruta fresca.
Respecto a la primera añada (que mostró frescura, equilibrio, expresión frutal y una identidad diferente), el equipo técnico espera encontrar además mayor persistencia en boca, más cuerpo y elegancia tras una crianza sobre sus lías durante dos meses en barricas de roble francés.

Un blanco muy especial de producción limitada, perfecto para degustar con mariscos, pescados marinados, a la brasa, pasta, verduras y arroces
A falta de conocer el resultado definitivo, la evolución de Oneca añade una nueva dimensión a esta cosecha: observar cómo una variedad histórica de Navarra responde a unas condiciones climáticas que probablemente marcarán cada vez más el futuro de la viticultura.
Recuperar el pasado para elaborar el futuro
El lanzamiento de Oneca ha supuesto para Príncipe de Viana mucho más que incorporar un nuevo vino a su colección. Detrás existe una manera de entender el territorio: conservar su diversidad, investigar y descubrir qué pueden aportar las variedades propias en un escenario vitícola que está cambiando rápidamente.
La viticultura del futuro probablemente exigirá cada vez más precisión, conocimiento y capacidad de adaptación, y resulta significativo que algunas respuestas puedan encontrarse precisamente en aquello que estuvo a punto de desaparecer.
En esta vendimia 2026, mientras las fechas tradicionales cambian y el viñedo obliga a tomar decisiones cada vez más rápidas, Oneca vuelve a demostrar que patrimonio e innovación no son conceptos opuestos.
Oneca es memoria de Navarra. Pero, vendimia tras vendimia, empieza también a convertirse en una forma de imaginar su futuro.
Más información sobre Oneca 2026 en este enlace.