Así lo afirma un estudio de Worldpanel by Numerator, que señala también que los platos listos para comer crecen un 55% desde 2022, y que Mercadona es responsable de una tercera parte de ese crecimiento, que preocupa (y mucho) al sector hostelero.
En la ajetreada vida actual apenas hay tiempo para cocinar, lo que impacta directamente en el consumo de alimentos. El tiempo diario que dedicamos a cocinar ha caído hasta los 24,5 minutos; aumenta el plato único en la comida (+5,5 p.p vs 2020) y en la cena (+3,3 p.p. vs 2020), y hasta 41% de las personas (+5 p.p. vs 2020) afirma comer a menudo deprisa y corriendo.
Son datos del informe “Conveniencia, el súper poder que lo cambia todo”, presentado en la jornada “Desayunos del Consumidor” de Worldpanel by Numerator.

La conveniencia es el primer motivo de consumo dentro del hogar, impulsando así el desarrollo del listo para comer, del que un 78% se consume en casa y un 22%, fuera. Si se compara con el reparto del gasto del conjunto del gran consumo, el 71% del gasto es intradoméstico y el 29%, extradoméstico.
El consumo de platos listos para comer se ha acelerado especialmente desde 2022, creciendo un 55% en 2025 respecto a ese año, y Mercadona supone una tercera parte de ese crecimiento.
El estudio señala que aquí es clave la relación conveniencia/precio, pues el motivo principal por el que un consumidor decide comprar comida preparada en un supermercado o tienda en vez de un negocio de hostelería es el precio, relevante para el 28,4%, seguido de la rapidez (13,4%). Otras razones son el aprovechar para comprar otras cosas que hagan falta (10,4%) y la facilidad para comer el producto cuando y donde quiera (10,1%). Es decir, un motivo económico y tres de conveniencia.
El listo para comer (y el plato preparado) crecen a costa de robar protagonismo al plato 100% casero, en un contexto en el que cada vez se dedica menos tiempo a cocinar. Esto, además, tiene implicaciones para aquellos productos que forman parte de una cadena de valor, como por ejemplo una marca de tomate, cuyo principal competidor no es ya su equivalente en marca de distribución, sino el plato listo para comer que lo incluye como ingrediente.
«Todo ello obliga a ver el mercado de una manera más amplia para poder detectar esas amenazas, pero también las oportunidades y que están relacionadas con los momentos de consumo», señala el estudio de Worldpanel by Numerator. «Esta visión más completa del mercado supone que hay que analizar las cuotas no en silos, sino unificadas, es decir, distribuidores (súper, híper, etc.), restaurantes, take away y delivery de forma conjunta«.
Según Joan Riera, Client Service Office Director; y Sara Rodríguez, Strategic Business Director FMCG, “la conveniencia sube enteros y con ello la oportunidad, el súper poder, que se le puede ofrecer a cada ocasión de consumo. No obstante, hay que dejar de ver el mercado de manera tradicional y hacerlo en su máxima amplitud y, por supuesto, no ponerse a la defensiva y pensar en la amenaza, sino ir al ataque y buscar la oportunidad”.
Conveniencia y experiencia
Mientras los hosteleros se muestra preocupados por la competencia desleal que suponen los platos preparados del supermercado, Cristina García, directora de OOH, Restauración y Foodservice de Worldpanel by Numerator, explica que el sector hostelero «debe leer entre líneas para identificar oportunidades, que las hay».
A su juicio, la conveniencia es un driver que trae viento de cola, y pone el ejemplo de la hamburguesa con pan. «El 35% de las ocasiones de consumo de dentro del establecimiento se hacen por la experiencia, y el 25% de las que suceden fuera del local (take away y delivery), por conveniencia. Trabajar estos canales de la manera adecuada y que nos aporten penetración incremental, será clave para posicionarnos y aprovechar las oportunidades».

Hay consumidores que demandan no solo precio, sino una excusa que justifique ese desembolso, y eso pasa por generar experiencia vinculada a la celebración, donde las ocasiones de consumo están creciendo hasta un 11% en un contexto general en el que los españoles salen menos veces.
«Se trata de un momento en el que surgen varios espacios de crecimiento, dado que tienen un mayor ticket promedio (35%), circulan más botellas de vino y cerveza, se piden más postres y concentran de media a más personas -más de 4- y, además, no solamente se concentran en comidas principales, sino también los aperitivos», explica la analista.