La prestigiosa taquería mexicana La Once Mil, galardonada con una estrella Michelin, abrirá sus puertas en la Plaza de las Salesas de Madrid de la mano del restaurante Los 33, iniciando su expansión internacional fuera de México.
La Once Mil, la taquería nacida en Ciudad de México que ha convertido el taco en el centro de una experiencia gastronómica propia, abre el 22 de septiembre en el número 11 de la madrileña Plaza de las Salesas (ocupa el local del antiguo bar Dávila), de la mano del restaurante Los 33.
Esta apertura de La Once Mil se convierte en su primer restaurante fuera de México con una propuesta que mantiene el espíritu de su casa de origen, pero se adapta a Madrid a través del producto y de nuevas recetas creadas específicamente para este mercado.

La carta madrileña establece un diálogo entre México y España desde una mirada muy concreta: la del taco como punto de partida. El gran guiño a Madrid va a ser el taco de Rubia Gallega, elaborado con láminas de chuleta con 100 días de maduración.
No faltarán algunos de los tacos que han definido el proyecto en México, reinterpretados para la capital: el Trompo de Black Angus, con picaña y cadera; las Carnitas de cochinillo de Segovia, con panceta confitada y torreznos crujientes; la Corvina a la Baja California, en tempura, con coleslaw, alioli de chiles toreados y chipotle; o el Campechano, con picaña y txistorra asadas a la brasa, cebollas tatemadas y aguacate.
La apuesta por el producto se traslada también a las carnes, trabajadas en colaboración con Discarlux y seleccionadas para mantener en Madrid el nivel de calidad y el carácter que definen a La Once Mil desde sus orígenes.
Una elección que conecta además con la filosofía de un templo de la carne como Los 33, basada en el respeto por el producto y su tratamiento, y que permite construir un diálogo natural entre las dos casas en esta nueva etapa madrileña.
Además, en La Once Mil las tortillas se elaboran al momento en el propio restaurante, con maíz nixtamalizado y orgánico mexicano, y se cocinan sobre un comal de acero traído directamente desde México.



A ellos se suman las llamadas “delgaditas” de Rubia Gallega, Rib Eye Black Angus y Wagyu A5 japonés, además de tostadas y otros platos para compartir.
La carta mantiene así una de las señas de La Once Mil: trabajar el taco desde el producto, sin perder de vista el carácter popular y directo que define a este formato.
La parte líquida sigue el mismo recorrido, con aguas frescas de temporada y una selección de bebidas elaboradas con tequila y mezcal, escogidos especialmente para el local.
Una propuesta para degustar íntegramente en el local
El taco no es el único protagonista de la sucursal madrileña de La Once Mil Madrid: música, diseño, servicio y hospitalidad forman parte de una experiencia pensada para trasladar a la capital una manera muy mexicana de entender el acto de salir a comer tacos: informal en su origen, pero cuidada en cada detalle. Por eso no habrá servicio para llevar, explican sus responsables; la experiencia está concebida para disfrutarse íntegramente en el restaurante.
La bienvenida al cliente ya es toda una declaración de intenciones: al sentarse, el cliente se le sirve una caña o, si no toma alcohol, un agua de temporada, con unas patatas.

El espacio de Plaza de las Salesas lleva la firma de Jon Albistur, responsable también del diseño de Los 33. Su propuesta traslada a Madrid el carácter del proyecto mexicano desde una mirada contemporánea, sin buscar una reproducción literal de su casa de Ciudad de México.
Como una de las piezas centrales del espacio se ha escogido Nuestra Señora de las Iguanas, una de las fotografías más reconocibles de Graciela Iturbide, figura fundamental de la fotografía mexicana y Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025. Tomada en 1979 en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, la imagen muestra a una mujer con varias iguanas sobre la cabeza, a modo de corona; uuna obra que habla de la cultura, los personajes y el imaginario mexicano.
De taquería de barrio a estrella Michelin
La Once Mil nació en una esquina de Lomas de Chapultepec y toma su nombre del código postal de la zona: 11.000. Detrás del proyecto están César de la Parra, Enrique Glennie y Jimena Gutiérrez, que partieron de una premisa tan sencilla como ambiciosa: hacer los tacos que ellos mismos querían comer y crear alrededor de ellos el lugar en el que quisieran quedarse.
En pocos años, La Once Mil pasó de ser una taquería de barrio a convertirse en uno de los nombres más reconocibles de la nueva escena gastronómica mexicana. Un espacio pequeño, sin reservas y con filas constantes, donde las tortillas hechas a mano y las salsas elaboradas diariamente conviven con una selección de producto poco habitual en una taquería: picaña Black Angus, ribeye, Wagyu japonés A5 y otros cortes seleccionados por su calidad.

Más que reinventar el taco, La Once Mil ha construido su identidad alrededor de hacerlo bien. Producto, técnica y precisión conviven con una filosofía que no busca alejarse de la esencia popular de la taquería, sino elevarla desde el propio oficio.
La enseña ha recibido este año un importante reconocimiento internacional con su primera estrella Michelin, concedida durante la gala celebrada en Guadalajara y que ha convertido a La Once Mil en la única taquería del mundo con una estrella Michelin.
El restaurante Los 33, socio y compañero
La llegada a la capital se produce de la mano del restaurante madrileño Los 33, socio, vecino y compañero local del proyecto, y una de las mesas más codiciadas de la capital. El vínculo (los propietarios de Los 33 visitaron La Once Mil en México y se enamoraron de sus tacos al momento) conecta dos establecimientos que comparten una forma de entender el producto, la hospitalidad y la mesa.
En Los 33 apuestan por una propuesta de platos sencillos a base de producto de máxima calidad, cercanía y temporada (carnes, pescados y verduras), preparados a la brasa de leña.
Sus propietarios, Sara Aznar y Nacho Ventosa, han concebido el proyecto desde su herencia hispano/uruguaya como un espacio de cocina y brasa que mantiene la cocina abierta desde la 1.00 pm hasta las 1.00 am, como un bar de barrio.
Cuenta con dos zonas, una de mesas altas y sofás más informal y sin reservas, y otra con mesas bajas
frente a la parrilla, más formal y con reserva; además de una gran barra en la entrada para disfrutar de una extensa carta de vinos por copas o botella, o un cóctel.
El proyecto de Los 33 ha sido reconocido con un sol Repsol y la enseña de ‘recomendado’ por la Guía Michelin, y forma parte del ranking de The 101 World’s Best Steak Restaurants 2026, en el puesto 18.