Chinampita inaugura en Barcelona su primer establecimiento en Europa y el número 15 de su red, como inicio de su plan de expansión internacional. Lo hace con tortillas hechas a mano y una propuesta que combina tradición mexicana y producto local.

España vive la fiebre de las auténticas taquerías mexicanas. Tras el reciente desembarco de La Once Mil en Madrid, de la mano de Los 33, ahora le llega el turno a Chinampita, que da el salto al mercado europeo con la apertura de su primer establecimiento fuera de México, situado en pleno Eixample barcelonés.

Con este nuevo local, que alcanza el número 15 de la marca a nivel global, la compañía nacida en México en 1912 inicia una nueva etapa de expansión internacional bajo la dirección de su fundador, Diego Castillo, y el cofundador de Chinampita España, Giovanni Pardo.

ProfesionalHoreca- taquería mexicana Chinampita Barcelona

Tradición y producto en la propuesta gastronómica

La oferta de Chinampita mantiene las bases tradicionales que han caracterizado a la marca desde su nacimiento en 2012, apostando por tortillas hechas a mano y tacos elaborados al momento.

El propio nombre de ‘Chinampita‘ encuentra su inspiración en las chinampas, el tradicional sistema de cultivo de origen mesoamericano característico del Valle de México, basado en pequeñas superficies agrícolas rodeadas de canales. Un guiño a las raíces mexicanas de la marca y a su vínculo con el producto y la tierra.

La propuesta mantiene las bases que han definido a Chinampita desde su nacimiento, adaptándolas al contexto barcelonés y apostando por producto de proximidad siempre que es posible, sin renunciar a los ingredientes, técnicas y sabores de la cocina mexicana.

Entre las opciones de la carta destacan el taco al pastor, la arrachera, el rib eye y alternativas vegetales, complementadas con entrantes para compartir y una propuesta líquida que combina cervezas mexicanas y nacionales junto con aguas frescas y cócteles tradicionales.

Profesional Horeca- platos de la taquería mexicana Chinampita Barcelona

“Desde que nació Chinampita hemos tenido muy claro que queríamos respetar la esencia del taco y hacer las cosas bien, desde la tortilla hasta el adobo o la forma de cocinar la carne”, explica Diego Castillo, fundador de la compañía, que también habla sobre el proceso de internacionalización y la elección de Barcelona como enclave estratégico en el sector de la hostelería.

«México y Cataluña tienen culturas gastronómicas muy potentes, con muchísimo respeto por el producto, por las recetas y por el acto de sentarse alrededor de una mesa. Barcelona tiene una escena gastronómica increíble y un público cada vez más conocedor de la cocina mexicana. Queremos aportar nuestra manera de entenderla: sencilla, auténtica, muy centrada en el producto y, al mismo tiempo, conectada con la ciudad”, apunta Giovanni Pardo.

Diseño de interiores y nueva identidad visual

El proyecto de interiorismo, desarrollado por el estudio barcelonés Pichiglas Studio, marca una evolución en la identidad visual de la enseña mexicana.

El espacio fusiona los códigos estéticos de los diners americanos de los años 70 con elementos característicos de las taquerías y puestos callejeros, incorporando materiales industriales, acero inoxidable y mobiliario diseñado a medida para el establecimiento del Eixample.

ProfesionalHoreca- entrada e interior de la taquería mexicana Chinampita Barcelona

La experiencia comienza ya desde la calle, con una fachada presidida por el gran luminoso de Chinampita y una entrada que recupera la estética de las marquesinas de los antiguos cines.

En el interior, la barra revestida de azulejos rojos, amarillos y beige, la cocina abierta completamente acabada en acero inoxidable y elementos como el gran neón dedicado a los tacos al pastor muestran códigos visuales de las cantinas y los puestos de comida mexicanos.

El mobiliario también forma parte del proyecto creativo. Pichiglas Studio ha diseñado a medida buena parte de las piezas, desde los taburetes de acero inoxidable anclados al suelo (una referencia directa al diner americano) hasta mesas, estanterías, sillas y diferentes elementos de iluminación. Para estos últimos, el estudio ha trabajado desde su propio taller recuperando y combinando piezas y antiguos stocks para crear lámparas específicas para el restaurante.

El resultado es un espacio colorista, urbano y con un marcado punto retro, donde referencias aparentemente lejanas conviven bajo una misma identidad: desde los diners norteamericanos y las luces de las entradas de los locales neoyorquinos hasta las cantinas, los puestos callejeros y los colores de México. Todo ello, manteniendo como hilo conductor el universo de Chinampita.

“Al tratarse del primer Chinampita en Europa, entendimos que era una oportunidad para hacer evolucionar su identidad sin perder aquello que ya hacía reconocible a la marca”, apunta Alfonso de la Fuente, fundador de Pichiglas Studio.