El avituallamiento de bares y restaurantes se complica, y mucho, en verano. Destinos como Benidorm suman más de 150.000 personas de población flotante estos meses, mientras que los cascos históricos de algunas ciudades cuentan con solo una plaza pública de carga y descarga por cada cinco establecimientos.
El importante aumento de población que registran numerosas ciudades españolas durante los meses de verano eleva de forma notable la presión sobre la distribución urbana de mercancías y complica el abastecimiento a la hostelería y al comercio.

Según el estudio «La ciudad tipo española» de Aecoc, la hostelería concentra ya el 28% de la actividad de distribución urbana de mercancías, un porcentaje que alcanza el 40% en las ciudades turísticas y costeras, donde el incremento de visitantes intensifica aún más las necesidades logísticas.
El informe muestra que municipios turísticos como Benidorm, Málaga o Córdoba afrontan durante el verano un escenario complicado, con mayor congestión viaria, más restricciones operativas y un fuerte crecimiento de la demanda logística.
Más población, más presión sobre la última milla
Uno de los casos más representativos es el de Benidorm, que a sus 72.000 habitantes censados suma alrededor de 150.000 personas de población flotante en los meses estivales. Esto eleva la presión demográfica real hasta unas 222.000 personas y obliga a un importante esfuerzi de la cadena de suministro paraa adaptar su capacidad de abastecimiento
En Málaga, además de la elevada ocupación turística habitual del verano, eventos como la Feria de agosto incrementan aún más las entregas en zonas con accesos limitados y alteraciones del tráfico.
En Córdoba, las zonas con más establecimientos de hostelería y restauración cuentan con solo una plaza pública de carga y descarga por cada cinco bares o restaurantes, una situación que obliga a una rotación continua de vehículos y reduce el margen operativo del reparto.
«Garantizar el abastecimiento de la hostelería durante la temporada estival va mucho más allá de una cuestión logística», explica José Carlos Espeso, gerente de Movilidad y Distribución Urbana de Aecoc.
«El sector concentra una parte muy relevante de la actividad de distribución urbana y, con unas previsiones que apuntan este verano a un crecimiento del gasto turístico del 6,3% y del número de visitantes del 2,5%, resulta imprescindible que la logística pueda responder con eficiencia a ese incremento de la demanda».
Además, durante la temporada estival, el volumen de mercancías vinculada a la hostelería (especialmente bebidas y productos refrigerados) aumenta entre un 40% y un 50%, lo que obliga a reforzar rutas y elevar la frecuencia de reparto.
Al mismo tiempo, el tráfico de visitantes y la ocupación de las zonas de carga y descarga pueden elevar los tiempos de ruta entre un 25% y un 30%, dificultando el cumplimiento de las entregas y reduciendo la eficiencia del transporte.
Coordinación para asegurar el suministro
A estas dificultades se suman las restricciones horarias que muchos municipios aplican en verano
para favorecer la movilidad peatonal y la actividad turística. En numerosos cascos históricos, las entregas deben realizarse en franjas matinales de apenas tres o cuatro horas, lo que concentra toda la presión logística en un espacio de tiempo muy reducido.
Ante este escenario, desde Aecoc defienden la colaboración entre ayuntamientos, empresas y operadores logísticos como vía para ordenar la actividad y asegurar el abastecimiento en los periodos de mayor presión.
“Anticipar estos picos de actividad, compartir información y acordar protocolos de actuación permite mejorar la eficiencia del reparto y reducir su impacto sobre la movilidad urbana», señala José Carlos Espeso.
Aecoc trabaja ya con distintos municipios turísticos en el desarrollo de medidas adaptadas que permitan compatibilizar la actividad económica, la convivencia urbana y el suministro al comercio, la restauración y la paquetería durante los meses de verano.