El Gremio de Restauración de Barcelona ha presentado una denuncia administrativa contra 30 tiendas de la cadena Mercadona, a las que acusa de «intrusismo y competencia desleal» al ofrecer zonas habilitadas para comer.

Después de denunciar a las panaderías cafeterías, la asociación de restauración barcelonesa inicia una ofensiva contra 30 supermercados de Mercadona por ser «mercaurantes», es decir, por incluir una zona habilitada para consumir los platos preparados que comercializa.

Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració de Barcelona, explica que los supermercados se han convertido en espacios de restauración, «concebidos y acondicionados para tales. Estamos hablando de que no son zonas de descanso, tienen surtido de vasos y hasta microondas (…) Algunos llegan a disponer de hasta 30 plazas», señala. «Ahora el supermercado es una especie de restaurante ‘low-cost’ y esto es intrusismo».

Profesional Horeca, jóvenes comiendo platos preparados dentro de un supermercado
Cada vez más supermercados ofrecen zonas habilitadas para comer sus platos preparados

Para su denuncia, la asociación se remite la ordenanza de establecimientos y centros de comercio alimentario, que dice que la zona comprendida entre las cajas de cobro y la salida no puede ser utilizada por ningún tipo de actividad comercial o de servicios.

La organización señala que en las próximas semanas extenderá su denuncia a otras cadenas y pide al Ayuntamiento que obligue a los supermercados a retirar las mesas y sillas de las zonas para comer «y aplique las sanciones correspondientes».

Los restauradores barceloneses tratan así de poner freno al ‘boom’ de los platos preparados de cadenas como Mercadona, una competencia directa con la oferta hostelera que se recrudece con los nuevos hábitos de consumo y que es un tema que preocupa especialmente a los hosteleros: recientemente el presidente de la patronal Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, hablaba de «competencia desleal» en la asamblea anual de la entidad.

Mercadona, por su parte, asegura que sus establecimientos cumplen «escrupulosamente» la ley, que ofrecen son «zonas de descanso sin personal dedicado» y que no cobran por su uso. No obstante, no oculta que está aumentando su apuesta por los mercaurantes y la comida caliente lista para comer, que es hoy una de las categorías más dinámicas del gran consumo.

También contra las panaderías-cafeterías

Además, el Gremio de Restauración presentaba también en julio de 2024 otra denuncia contra un centenar de panaderías con sección de degustación, a las que consideran en realidad bares encubiertos: superan el aforo y espacio máximo que permite este tipo de licencia y venden alcohol, algo que no está permitido con esta norma.

La asociación abrió una guerra contra este tipo de establecimientos en 2022 y asegura que hay 657 panaderías que incumplen la normativa local. Hasta la fecha el Ayuntamiento de Barcelona ha detectado infracciones en 22 panaderías, pero no ha impuesto ninguna sanción, por lo que desde el Gremio explican que ha presentado una nueva denuncia contra 50 panaderías y que reforzarán su actuación contra este modelo de negocio, ya que se sigue incumpliendo la normativa.