Be Casa, el modelo de coliving o alojamiento flexible de Greystar, consolida su apuesta por el viajero independiente con centros en Madrid, Barakaldo y una próxima apertura en Sant Cugat.

El auge del viajero independiente responde a un nuevo estilo de vida marcado por la libertad y la flexibilidad. Este perfil de usuario busca experiencias auténticas conectadas con la cultura local, pero sin renunciar al confort ni a la seguridad. En este escenario, Be Casa, el modelo de alojamiento flexible ideado y gestionado por Greystar, se posiciona como una solución adaptada a las necesidades del sector.

El «coliving» y el alojamiento flexible

La compañía cuenta actualmente con cuatro comunidades en la Comunidad de Madrid (Valdebebas, San Sebastián de los Reyes, Rivas-Vaciamadrid y Alcobendas) y una en Barakaldo, en Bizkaia. Además, la marca ampliará próximamente su red con una nueva apertura en Sant Cugat del Vallés, Barcelona, reforzando su apuesta por el concepto de «coliving» y estancia flexible.

ProfesionalHoreca- alojamientos Be Casa, Greystar
La gastroteca de Be Casa Alcobendas

La propuesta de Be Casa permite estancias que oscilan desde una sola noche hasta varios meses. Sus estudios y apartamentos están completamente amueblados y equipados, ofreciendo la privacidad de un hogar con servicios propios de un establecimiento hotelero. Según la compañía, este modelo permite que «descanso y productividad convivan en armonía«.

El diseño de estos espacios incluye zonas comunes como áreas de coworking, gimnasio, social club y espacios al aire libre. Estos elementos facilitan la conexión social del viajero independiente, que puede integrarse en actividades comunitarias sin perder su autonomía personal.

Apuesta por el modelo ‘pet friendly’

Uno de los puntos diferenciales en la estrategia de Greystar para esta marca es su política pet friendly. Los animales de compañía son bienvenidos en las comunidades y, en algunos casos, los centros disponen incluso de instalaciones específicas como pet spa.

Este enfoque busca satisfacer a un viajero que huye de las «imposiciones» y los «calendarios rígidos», priorizando la capacidad de improvisar planes y cambiar de rumbo. La flexibilidad se convierte así en el eje central de la operativa, permitiendo al cliente adaptar su estancia a su propio ritmo de vida y necesidades profesionales o de ocio.

De hecho, el auge del viajero independiente responde a un nuevo estilo de vida marcado por la libertad, la flexibilidad y el deseo de vivir experiencias auténticas, conectadas con la cultura local y con uno mismo, sin renunciar al confort ni a la seguridad.

Este viajero no huye de la compañía, sino de las imposiciones: quiere decidir su propio ritmo, improvisar planes, cambiar de rumbo sin dar explicaciones y abrirse a nuevas experiencias desde la autonomía personal.