Hito histórico para Wondercool: obtiene la patente europea nº 4443081, que certifica no sólo que sus refrigeradores logran temperaturas bajo cero sin congelar el producto, sino que va más allá y reconoce además los beneficios directos de su revolucionaria tecnología de superenfriamiento.
El pasado 8 de abril, la Oficina Europea de Patentes publicó en su boletín la concesión de la patente europea nº 4443081 a la tecnología de superenfriamiento de Wondercool.
Durante más de una década, esta pyme ha trabajado incansable para ‘domesticar’ un fenómeno físico tan fascinante como esquivo: la capacidad de llevar los líquidos por debajo de su punto de congelación sin que lleguen a congelarse. Hoy, este desafío a las leyes de la física es una solución industrial real.

La patente europea reconoce que los equipos Wondercool son capaces de configurarse en torno a los −6 °C con una desviación controlada de ±3 °C, manteniendo la estabilidad del producto, acelerando el enfriamiento y elevando la experiencia del consumidor a un estándar hasta ahora inalcanzable.
Pero la Oficina Europea de Patentes no sólo ha protegido las características técnicas del sistema, sino que ha ido más allá, reconociendo los beneficios directos de la tecnología, algo extraordinariamente inusual.
En su análisis, la junta de examinadores (físicos, matemáticos y expertos legales) han entendido el impacto real de esta innovación, así como el contexto de un mercado donde las imitaciones comenzaban a proliferar. La decisión sienta un precedente que muchos en el sector ya califican como «decisivo».

Una férrea estrategia legal
Detrás de esta victoria hay una estrategia sostenida contra viento y marea. El despacho alemán Bockhorni & Bruntjen, desde Múnich, lideró una defensa técnica y jurídica que ha sido determinante para alcanzar este reconocimiento. Y el CEO de Wondercool, Carlos Manzanares, ha guiado a la compañía a través de un terreno complejo, entendiendo que la innovación no solo se construye, sino que también debe protegerse.
David contra Goliat
Este reconocimiento llega también en un momento en el que muchas pequeñas y medianas empresas se enfrentan a un entorno competitivo dominado por grandes fabricantes. Durante años, numerosos ingenieros y emprendedores han visto, impotentes, cómo sus ideas eran replicadas sin miramientos.
La concesión de esta patente es, en este sentido, algo más que un éxito empresarial: «es una declaración de principios», señalan desde Wondercool. «Es la prueba de que la perseverancia puede abrirse paso incluso cuando el camino está lleno de obstáculos invisibles. Es un respaldo a quienes creen en el desarrollo real, en el I+D que nace del esfuerzo y no del oportunismo«.
¿Qué supone, en la práctica la patente europea?
Con la obtención de la patente europea nº 4443081, la tecnología Wondercool queda protegida en exclusiva. Sólo esta empresa está facultada para autorizar su comercialización y explotación dentro del ámbito de protección de la patente.

Todas las neveras que no sean de la marca Wondercool, que operen bajo sus parámetros de temperatura y cuya configuración, programación o modo de funcionamiento supongan una infracción de los derechos conferidos por la patente, «deberán ser reprogramadas de forma permanente para impedir cualquier uso equivalente al ámbito de protección patentado», señalan desde la empresa.
«Si ello no resultara técnicamente posible, las neveras deberán incorporar advertencias express, claras y visibles que indiquen la prohibición de operar los parámetros protegidos por la patente«.
«Así mismo, deberá cesar toda publicidad, comunicación comercial o promoción que atribuya a dichas neveras funciones de superenfriamiento amparadas por la patente».
Wondercool se reserva el ejercicio de las acciones legales y judiciales oportunas en defensa de los derechos de su patente.
Una tecnología clave para la hostelería
Wondercool nació con una vocación clara: ofrecer al hostelero una herramienta capaz de transformar su negocio. No solo enfriar más rápido, sino hacerlo mejor; no solo conservar, sino potenciar.

Sus equipos, que permiten ofrecer las bebidas más frías del mercado a temperatura bajo cero y sin congelar, aumentan la rotación de producto, mejoran la calidad de servicio y, en muchos casos, logran triplicar las ventas en momentos de alta demanda, mientras contribuyen al mismo tiempo a prolongar la vida útil de los alimentos.